«`html
Me vas a extrañar, te apuesto lo que quieras
¿Cuántas veces hemos escuchado esa frase, pe? «Me vas a extrañar, te apuesto lo que quieras». Y la verdad es que siempre suena medio arrogante, ¿no? Pero hermano, déjame contarte que muchas veces quien lo dice tiene toda la razón del mundo.
Cuando alguien se va de tu vida
Mira causa, cuando una persona importante se aleja de tu vida, ya sea por una pelea, porque terminaron o simplemente porque tomaron rumbos diferentes, al principio uno se siente aliviado. «Qué bueno que se fue, ahora voy a estar tranquilo», piensas. Pero pasa el tiempo pues, y ahí es cuando te das cuenta de que esa persona tenía razón.
De repente extrañas sus mensajes de buenos días, sus llamadas para preguntarte cómo te fue en la chamba, o simplemente tener a alguien con quien conversar después de un día pesado. Y ahí te acuerdas de esas palabras: «me vas a extrañar».
¿Por qué siempre tienen razón?
La cosa es así, pata: cuando alguien ha sido importante en tu vida, deja huella. No importa si terminaron mal o si dijiste que no lo ibas a extrañar ni un poquito. El corazón no entiende de orgullos ni de palabras dichas en caliente.
Esa persona conocía tu rutina, sabía cómo hacerte reír cuando estabas bajoneado, o simplemente era parte de tu día a día. Y cuando ya no está, sientes ese vacío que antes no notabas porque estaba lleno.
El orgullo vs. la realidad
Claro pe, nuestro orgullo peruano no nos deja admitir fácilmente que alguien nos hace falta. «¿Yo extrañar a esa persona? ¡Jamás!», decimos. Pero la realidad es terca, hermano. Te llega de sorpresa: en una canción que escuchas, en un lugar que visitaban juntos, o cuando tienes una noticia buena y ya no tienes a quién contársela primero.
Y ahí nomás te das cuenta de que esa persona no estaba hablando por hablar cuando te dijo que la ibas a extrañar. Conocía el lugar que ocupaba en tu vida, aunque tú no lo quisieras reconocer en ese momento.
Lo que queda demostrado: Por más que nuestro orgullo nos diga lo contrario, cuando alguien especial se va de nuestra vida, es inevitable extrañarlo. Así que la próxima vez que escuches «me vas a extrañar», mejor no apuestes nada, porque probablemente esa persona ya ganó la apuesta antes de hacerla.
«`

